…NI LOS PASTORLATRAS ENTRARAN AL REINO DE LOS CIELOS

 “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento” 1 Corintios 3: 6-7 (RVR 1960)

Un siervo de Dios que quiera llevarse la gloria que le pertenece a Dios, no ha entendido el significado de su ministerio, porque nosotros solo somos instrumentos en las manos de Dios. Somos como el azadón en las manos del Agricultor, no sería lógico que el azadón se empezara a enaltecer por la obra que hizo el Agricultor, pero si podría ocurrir que el Agricultor cuidara de aquel instrumento que ha sido útil en sus manos, por lo tanto, no debe ser nuestro propósito agradar a los hombres sino agradar a Dios.

Los pastores en las iglesias cristianas tienen el deber de guiar al rebaño del Señor al Señor, no a ellos, pero lamentablemente muchos han caído en el error de Balam.

“Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” 2 Pedro 2: 15 (RVR 1960)

El camino de Balaam fue el de lucrarse a través del don que Dios mismo le había dado. En este mismo camino están andando muchos que se hacen llamar a sí mismos pastores, misioneros o ministros del Señor, que usan las iglesias locales para entretener a la gente o amenazarlas a través de una falsa interpretación de la Biblia a fin de que les den más dinero, pero morirán eternamente alejados de la presencia de Dios, pues Dios en verdad no los conoce.

El problema que considero más terrible, en este caso de los falsos pastores que aparentan bondad cuando son solo maldad es que muchas personas en su ceguedad los siguen. Esto sí que es absurdo, pero bueno, es la realidad. Aquellos que idolatran a un pastor son pastorlatras que, si no se arrepienten de su maldad y empiezan a mirar a quien deben mirar a Cristo Jesús, estarán juntamente con ellos en el infierno.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”

1 Corintios 6:9-10 (RVR 1960)

El verdadero pastor, misionero o siervo de Dios no le interesa agradar a la gente sino su deseo solo está en agradar a Dios. Ellos no aparentan bondad, pero si son formados en la bondad por la gracia de Dios, no son limosneros que ruegan o exigen dinero en las congregaciones, sino por el contrario procuran dar aun de lo que les hace falta a quien lo necesita, tampoco son hipócritas que muestran una falsa humildad sino son fieles a la Verdad y a su Palabra, teniendo un corazón dispuesto a entregarlo todo por causa de Jesucristo y de su Evangelio.

“Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”

Hechos 5: 29 (RVR 1960)

El amor es fruto de esa obediencia a Dios, por eso es que solo en el amor de Dios podremos ser hombres de verdad que no se dejan engañar por cualquier falsa doctrina, sino que por el contrario predican la sana doctrina, exhortan y animan a otros a seguir a Cristo, viendo a las naciones como ovejas sin Pastor, que necesitan no de un hombre, no de una ideología, sino del gran Pastor de nuestras almas, a nuestro Señor Jesucristo y su Palabra.

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