LOS ADORADORES QUE DIOS BUSCA
Solo aquellos hombres y mujeres que son verdaderos adoradores no pretendiendo tener una devoción que no poseen son los que el Señor busca que le adoren (Juan 4: 23).
Una vida de integridad no es poner una foto en facebook
que te haga ver que amas a Dios, una vida de integridad es realmente amar a
Dios sobre todas las cosas (no solo diciéndolo con palabras sino también con
hechos, no solamente oyendo sino también haciendo lo que Él dice).
¿Quién eres en la iglesia y quién eres en la calle? ¿Quién
eres en tu hogar y quién eres en tu trabajo? El lugar donde estés no debe
influenciar tu identidad, las personas con quien estés no deben influenciar tu
identidad; solo Dios debe ser quien moldee tu vida porque solo Él puede dar paz
y tranquilidad a tu corazón para que llegues a tener una vida hermosa,
transparente y sin apariencias.
“En el amor no
hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva
en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el
amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”
1 Juan 4:18-19 (RVR 1960)
No permitas que el temor te impida actuar, sino deja que
el amor de Dios eche fuera todos tus miedos para andar bajo esa identidad que
está escondida en Jesucristo. Cultiva a diario tu relación de amor con Dios,
riega tu vida y tu corazón con el agua de la palabra de Dios y déjate guiar por
el Espíritu Santo, para que Él sea mostrándote esas ramas secas que hacen daño
en tu relación personal con Dios, a fin de cortarlas. Tu vida dará un fruto
agradable, un fruto que no solo es bueno por fuera sino también lo es por
dentro, si le entregas todo tu ser al Señor.
“Estad siempre
gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad
de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
1 Tesalonicenses 5:16-18 (RVR 1960)
Dejar todo atrás para seguir a Cristo es verdadera
adoración. Adorar a Dios es entregarle todo a Él. Nuestra vida entera no puede
ser entregada a este mundo, no podemos centrarnos en servir a la gente
procurando hacer tan solo lo que nos parece bueno, aunque sea bueno, porque
este no es el fin del ser humano. Es triste y vacío pasar toda nuestra existencia
sirviendo al hombre cuando Dios no está a nuestro lado. Estudiar teología, ir a
la iglesia, dar comida al pobre es basura si Jesucristo no gobierna nuestra
vida. Él es el centro de nuestra vida, por Él es que es lo que ahora existe,
mas sin Él nada de lo que hay hubiere sido hecho por lo tanto solo para Él es
nuestra vida.
La vida de un cristiano no puede centrarse en el servicio,
porque servir en sí mismo produce un vacío que no genera verdadera paz y, el
verdadero significado del servicio se va perdiendo para no valorarse como
debería. Nuestra vida debe centrarse solamente en agradar a Dios y en conocerle
cada vez más, por lo tanto nuestro servicio tan solo será nuestra muestra de
amor por lo que El ya hizo por cada uno de nosotros. No vivamos pensando que
servir es vivir porque no es así. Un hombre muy sabio una vez dijo “aquel que no sirve, como hijo, no sirve”.
Si no somos hijos no somos ni seremos aunque hagamos y deshagamos. La identidad
no te la pueden dar las obras que tú haces sino solo Jesucristo porque las
obras vienen después. No te preocupes si no has hecho nada bueno, la verdad es
que nadie ha hecho algo bueno, más bien ocúpate en buscar a Dios, clamando
misericordia de Él para que regenere tu vida a fin de agradarle con todo tu
corazón.
Adorar, significa postrarse en tierra, es decir, es la
actitud de humillarse ante Dios reconociendo su Señorío y Majestad. Vivir es
adorarle porque sin Él nada somos. Adorando a Dios nuestro espíritu, alma y
cuerpo han hallado el verdadero sentido de su existir, por lo tanto no
blasfemes contra el Señor sino ve ante Él humillado y arrepiéntete de tus
maldades reconociendo que solo la Obra de Jesucristo puede darte verdadera
salvación y VIDA ETERNA. La verdadera adoración consiste en dejar nuestros
deseos, voluntad y anhelos para seguir solamente la voluntad del que nos creó y
rescató por amor.
“El sacrificio
que sí deseas es un espíritu quebrantado;
tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.” Salmos 51: 17 (NVI)
Comentarios
Publicar un comentario