LAS SEÑALES DE LOS ÚLTIMOS SIETE AÑOS DEL GOBIERNO DEL HOMBRE
Cuando vemos el cielo nublado y oscuro decimos que va a llover y llueve, así mismo Jesucristo nos ha dicho las señales de la Tormenta que acabara con este mundo.
“Y estando él sentado en
el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos,
¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
Respondiendo Jesús, les
dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo:
Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de
guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca;
pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra
reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo
esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os
matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se
aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas
el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
Mateo 24: 3-13 (RVR 1960)
Antes
de la Tormenta, la apostasía (enseñanzas engañosas sobre la Verdad quien es
Jesucristo) aumentará desmedidamente, la confusión gobernará en los corazones
de muchos y el amor de considerable número de personas se enfriará. Se escucharán
rumores de guerra, mas no solo se quedarán en rumores, sino se levantarán
naciones para dominar otras naciones. Los discípulos de Jesucristo deben
cuidarse de los hombres porque serán azotados e insultados en sus mismas
congregaciones (Mateo 10:17), pero, a pesar de las difíciles situaciones,
seguirán instruyendo por muchos días al pueblo (Daniel 11:33). En ese mismo
tiempo habrá otros que aparentaran ser discípulos de Jesucristo y dirán locuras
al pueblo, pero NO LOS ESCUCHEN porque realmente son lobos rapaces que quieren
apartar al hombre del verdadero y único Dios (Mateo 7: 15)
LOS PRIMEROS TRES AÑOS Y MEDIO
El
inicio de estos tres años y medio comienza en la huida de la verdadera Iglesia
(los que han recibido a Jesucristo como único y suficiente Señor y Salvador de
sus vidas). La Iglesia será arrebatada como en un abrir y cerrar de ojos (1
Corintios 15: 51-52, Mateo 24: 19-21). Luego vendrá la gran Tormenta, aunque
parezca la calma de la tempestad, porque vendrá uno que se hará dios, negando
al Padre, al Hijo (1 Juan 2: 22) y blasfemando contra el Espíritu Santo, y
engañara al pueblo escogido por Dios: Israel, construyéndoles el templo que
tanto han deseado, para anunciar la “paz
mundial”, paz entre judíos y musulmanes, entre católicos y ateos, entre
blancos y negros, una paz que convencerá a muchos.
“Entonces me fue dada una
caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo
de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está
fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los
gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.”
Apocalipsis 11: 1-2 (RVR 1960)
Estos
primeros tres años y medio, de los últimos siete años, serán entregados al
anticristo. Este hombre será hijo de padres que creen en el verdadero y único
Dios, mas no tendrá respeto del verdadero y único Dios porque se engrandecerá
sobre todo (Daniel 11: 37). Todos los que no se encuentran escritos en el libro
de la vida rendirán culto y adoración a esta bestia, porque tendrá grande
autoridad y de su boca saldrán blasfemias contra el verdadero y único Dios,
contra su Obra y contra quienes moran en el cielo. El anticristo hará guerra
contra quienes se hayan vuelto de su error para convertirse al verdadero y
único Dios (el remanente) y los aniquilará (Apocalipsis 13: 1-9).
LOS ÚLTIMOS TRES AÑOS Y MEDIO
En
los últimos tres años y medio, del último tiempo, Dios enviara a sus dos
testigos para que declaren al pueblo la Palabra de Dios. Estos dos testigos
tendrán poder para devorar a sus enemigos y para herir la tierra cuantas veces
quieran.
“Y daré a mis dos
testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie
delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca
de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir
él de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no
llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para
convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas
veces quieran.”
Apocalipsis 11: 3-6 (RVR 1960)
Estos
dos testigos hablaran en nombre de Dios, como representantes de la Iglesia, por
1260 días que equivalen a tres años y medio (Apocalipsis 12: 6). Serán tiempos
eternos, para quienes habiten el mundo en ese entonces, porque el mundo será
atormentado por estos dos testigos. Dos testigos que darán testimonio contra la
bestia para que quienes los oigan hagan como ellos dicen (2 Corintios 13:1,
Hebreos 10:28), mas el mundo los despreciara como hicieron con Jesucristo. El
anticristo hará guerra contra ellos y los matará.
“Y sus cadáveres estarán
en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama
Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. Y los de los
pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio,
y no permitirán que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se
regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros;
porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. Pero
después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por
Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los
vieron. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron
al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. En aquella hora hubo
un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el
terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se
aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.”
Apocalipsis 11: 8-13 (RVR 1960)
Entonces
el reino de satanás terminará y todos los reinos del mundo vendrán a ser del
Padre, de Jesucristo y del Espíritu Santo para siempre.
“Y los veinticuatro
ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre
sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios
Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu
gran poder, y has reinado. Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el
tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los
profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los
grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.”
Apocalipsis 11: 16-18 (RVR 1960)
El
pueblo de Israel parece ser el punto de referencia que nos permite definir
estos tiempos, porque en Israel están las profecías más claras de los últimos
tiempos. De esta nación vendrá el que conocemos como “anticristo”, y muy
probablemente el “falso profeta”, y también surgirán sucesos que darán el
comienzo y el fin de estos hombres de maldad que gobernaran el mundo por un
tiempo que Dios ya ha establecido.
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