LAS GROSERÍAS SON UNA GROSERÍA
Las palabras soeces, de doble sentido y de irrespeto abundan mucho en los corazones podridos. Estas no son de ánimo sino de dolor, destructoras que solo se enfocan en el mal y en la perversión, quien de su boca solo salen malas palabras de su corazón solo hay maldad. Una maldad en la que ha nacido y se ha formado a través de los años por su propia familia, amigos y entorno.
Muchos de los niños que dicen groserías son felicitados
por sus padres en vez de reprendidos, porque ellos son iguales o peores y
crecen formando sus vidas en una ética totalmente corrompida, sucia y
denigrante. No es grato para nadie estar cerca de este tipo de personas, porque
ellos, en vez de paz, producen amargura y generan cierta sensación de
repugnancia.
Las personas que han vivido solo bajo el maltrato
responden con maltrato, en sus palabras y forma de relacionarse, por lo tanto,
necesitan algo nuevo, diferente y transformador en sus vidas. Ellos necesitan
con urgencia del Salvador.
“No he venido a
llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” Lucas 5: 32 (RVR 1960)
Jesucristo es la única persona que puede transformar
vidas. Solo Él, porque para esto vino a la tierra, para salvarnos y
regenerarnos, es decir hacernos de nuevo. Si aquel que vive en deshonra, con
una corazón sucio, lleno de pecado, anhela ser salvo, limpio y perdonado por
Dios, puede hacerlo, solo recibiendo el llamado de Dios arrepintiéndose de sus
pecados y creyendo en Jesucristo con completa sinceridad. Pero si aquel pecador
que vive bajo el escarnio, las groserías y el engaño sigue en pecado, aun cuando
ha escuchado del Salvador, no podrá disfrutar de la piedad de Dios sino solo le
esperara un horrendo juicio y la gran ira del Dios Todopoderoso.
El día más feliz de tu vida es cuando vives conforme a los
consejos del Señor, pero el más triste es cuando estas viviendo fuera de la voluntad
de Dios, por lo tanto esfuérzate en vivir en Cristo.
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