LA LOCURA SILENCIOSA
Existe una locura que se camufla de normalidad, como lo retrata Darian Leader en su libro “¿Qué es la locura?”: No solo son locos aquellos que hablan con sus amigos imaginarios, parlotean sin parar, se desgañitan gritando que existe una conspiración contra ellos, echan espuma por la boca o tienen alucinaciones horribles sino, también aquellos que actúan con aparente calma en su vida profesional y familiar y un día, después de cumplir con su trabajo, sacan una pistola y empiezan a disparar a varias personas, así como ocurrió recientemente en la masacre de las vegas.
Los
traumas son ese miedo y quizás rencor por un acontecimiento o persona que les
hizo daño, pero lo mejor es perdonar, no guardando rencor, porque esto es
causal de muchas enfermedades que no tienen reversa.
“Luego Pedro se le acercó
y preguntó:
—Señor, ¿cuántas veces
debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces?
—No siete
veces —respondió Jesús—, sino setenta veces siete.
Por lo tanto, el reino
del cielo se puede comparar a un rey que decidió poner al día las cuentas con
los siervos que le habían pedido prestado dinero. En el proceso, le
trajeron a uno de sus deudores que le debía millones de monedas de
plata. No podía pagar, así que su amo ordenó que lo vendieran —junto con
su esposa, sus hijos y todo lo que poseía— para pagar la deuda.
El hombre cayó de
rodillas ante su amo y le suplicó: “Por favor, tenme paciencia y te lo pagaré
todo”. Entonces el amo sintió mucha lástima por él, y lo liberó y le
perdonó la deuda.
Pero cuando el hombre
salió de la presencia del rey, fue a buscar a un compañero, también siervo, que
le debía unos pocos miles de monedas de plata. Lo tomó del cuello y le
exigió que le pagara de inmediato.
El compañero cayó de rodillas
ante él y le rogó que le diera un poco más de tiempo. “Ten paciencia conmigo, y
yo te pagaré”, le suplicó. Pero el acreedor no estaba dispuesto a esperar.
Hizo arrestar al hombre y lo puso en prisión hasta que pagara toda la deuda.
Cuando algunos de los
otros siervos vieron eso, se disgustaron mucho. Fueron ante el rey y le
contaron todo lo que había sucedido. Entonces el rey llamó al hombre al
que había perdonado y le dijo: “¡Siervo malvado! Te perdoné esa tremenda deuda
porque me lo rogaste. ¿No deberías haber tenido compasión de tu compañero
así como yo tuve compasión de ti?”. Entonces el rey, enojado, envió al
hombre a la prisión para que lo torturaran hasta que pagara toda la deuda.
Eso es lo que les hará mi
Padre celestial a ustedes si se niegan a perdonar de corazón a sus hermanos.”
Mateo
18: 21-35 (NTV)
El
Señor nos perdonó por todas nuestras deudas, por lo tanto ¿Por qué no perdonar
a nuestro hermano? Bueno, eso es debido a nuestro orgullo y soberbia que es
necesario que dejemos a un lado con el fin de que el amor entre nosotros crezca
cada vez más, en vez del rencor.
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