LA FALSEDAD EN LA “CRISTIANDAD” Y LA LIBERTAD EN LA VERDAD
Esta vida es muy corta comparada a la Eterna, es como la neblina: por un momento está y luego desaparece. La “cristiandad” en estos días se ha convertido en una mundanidad, es decir que muchos de los hombres y mujeres que se hacen llamar a sí mismos hijos de Dios son en verdad hijos del diablo porque solo buscan cumplir los deseos de sus ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida.
“Porque todo lo
que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la
arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” 1 Juan 2: 16 (LBLA)
Esta vida no es para un verdadero hijo de Dios porque ha
sido maldecida por Dios a causa de nuestros pecados. Gracias a la muerte,
sepultura y resurrección de Jesucristo tenemos esperanza de vida eterna, porque
en su muerte hemos muerte al pecado para poder vivir en la libertad de
Jesucristo, y la resurrección de Jesucristo es la esperanza que nos trae
salvación de la condenación del infierno porque los que mueren, viviendo en
Jesucristo, Dios los resucitará para que puedan vivir por siempre.
“Si en esta vida
solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos
los hombres.”
1 Corintios 15:19 (RVR 1960)
No esperamos solo en esta vida porque nuestra primordial
esperanza está en Jesucristo. Debemos ser buenos administradores de lo que Dios
nos ha dado en esta tierra y disfrutar de lo que el Señor nos ha dado, porque
la Biblia nos enseña a dar gracias en todo y a estar contentos con lo que
tenemos, pero no debemos entregarnos a las vanidades de este mundo pensando que
solo en este mundo viviremos. Pablo batalló en este mundo porque tenía la
seguridad de la vida eterna.
“Yo, al luchar
con las fieras en Éfeso, lo hubiera hecho por razones humanas, ¿qué habría
ganado con eso? Si es verdad que los muertos no resucitan, entonces, como
algunos dicen: «¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!»”
1 Corintios 15: 32 (DHH)
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