LA CORRIENTE DEL SISTEMA
Ciertos sabidos admitidos comúnmente pero no verdaderos son corrientes del mundo, por lo tanto, conformarse con la opinión de la mayoría es ser parte de la corriente.
“Y él os dio vida
a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los
cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en
los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros
vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de
la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo
que los demás.”
Efesios 2: 1-3 (RVR 1960)
En otro tiempo éramos parte de la corriente, como los
demás, pero en Cristo hemos sido vivificados para poder andar en contra de la
corriente. Por gracia somos salvos y seguimos firmes en el camino que Dios
preparó de antemano para nosotros.
La corriente, en estos tiempos, parece ser más fuerte que
en épocas pasados porque el juicio de Dios en contra de satanás y sus aliados
está pronto a llegar. Pero no nos desanimemos, ni nos rindamos, ni mucho menos
nos conformemos a la corriente de este mundo porque el Señor pelea por
nosotros.
“No os conforméis
a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta.”
Romanos 12: 2 (RVR 1960)
No solo es un consejo para los que han sido favorecidos
por Dios al obtener su Salvación por medio de la fe (no por obras), sino es una
orden de Dios que tenemos que cumplir. Es necesario que nos postremos ante el
Señor para que Él sea fortaleciéndonos por medio de su Palabra a fin de que
podamos obtener las fuerzas de Dios para que en Cristo podamos vencer.
“¿Quién nos
separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre,
o desnudez, o peligro, o espada?
Como está
escrito: por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como
ovejas de matadero.
Antes, en todas
estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo
cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni
ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo
Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8: 35-39 (RVR 1960)
Si tu siendo impío estás leyendo este escrito y el Señor
te ha estado inquietando en tu corazón a dejar de seguir la corriente de este
mundo, entonces levanta tus ojos a Jesucristo y preséntate ahora mismo delante
de Dios por medio de la Obra Redentora de Jesucristo, su muerte, su sepultura y
su resurrección.
“¿Acaso piensan
que me agrada ver morir a los perversos?, pregunta el Señor Soberano.
¡Claro que no! Mi deseo es que se aparten de su conducta perversa y vivan.”
Ezequiel 18: 23 (NVI)
Comentarios
Publicar un comentario