INTEGRIDAD
El colegio es el contexto que más frecuentan los adolescentes, la universidad el más cercano de los jóvenes y el trabajo en el que más están los adultos. Pero cada uno de estos lugares, llamados segundo hogares, en vez de estimular a la integridad promueven a la competitividad, el egoísmo y la violencia, en vez de la convivencia y la honestidad.
¿Cómo
mantenerse en integridad en un contexto violento que ha abandonado los
principios Bíblicos? La integridad es como la luz, no depende del lugar en el
que te encuentres, siempre brillara, por lo tanto, andar en integridad es vivir
confiado, no en uno mismo, sino en el Señor.
“Júzgame, Jehová,
porque yo en integridad he andado;
he confiado asimismo en Jehová sin titubear.
Escudríñame, Jehová, y pruébame;
examina mis íntimos pensamientos y mi corazón,
porque tu misericordia está delante de mis ojos
y ando en tu verdad.”
Salmos 26: 1-3 (RVR 1995)
“Jehová, ¿quién habitará
en tu Tabernáculo?,
¿quién morará en tu monte santo?
El que anda en integridad y hace justicia;
el que habla verdad en su corazón;
el que no calumnia con su lengua
ni hace mal a su prójimo
ni admite reproche alguno contra su vecino;
aquel a cuyos ojos el indigno es menospreciado,
pero honra a los que temen a Jehová;
el que aun jurando en perjuicio propio, no por eso cambia;
quien su dinero no dio a usura
ni contra el inocente admitió soborno.
El que hace estas cosas,
no resbalará jamás.”
Salmos 15 (RVR 1960)
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