EL SER HUMANO SOLO DESCANSARÁ EN JESUCRISTO
El alma nos hace particulares y singulares porque es única de cada ser humano. En el alma esta la razón, nuestras emociones, nuestros pensamientos, y aunque esté sujeta a nuestro cuerpo es totalmente independiente de este porque aunque el cuerpo muera el alma permanece, y solo será en la muerte del cuerpo que el alma será descubierta claramente. Cuando el alma se muestre entonces todo del hombre será expuesto ante Dios porque en el alma está escondido lo profundo del hombre, pero este ser del hombre está sometido a algo aun mayor que es el espíritu. El espíritu es el que nos permite comunicarnos con nuestro Creador, es lo invisible del hombre que solo es satisfecho en Cristo, es a lo que el alma se somete porque es superior ya que es por el espíritu que el alma se alimenta, se desarrolla, y es direccionada.
“Alma mía, en
Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza.” Salmos 62: 5 (RVR 1960)
El alma de todos los hombres encontrara reposo solamente
cuando su espíritu sea vivificado. El espíritu del hombre nos permite
comunicarnos con Dios, y es por este que comprendemos la necesidad de Dios en
nuestras vidas. Pero el espíritu de todos los hombres está muerto en sus
delitos y pecados, por eso es que nadie busca a Dios, y es esa la causa de que
Jesucristo viniera a este mundo.
“Y él os dio vida
a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los
cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en
los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros
vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de
la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo
que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor
con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida
juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos
resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo
Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su
gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no
por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en
Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que
anduviésemos en ellas.”
Efesios 2: 1-10 (RVR 1960)
Creer en la Palabra de Dios es pasar de muerte a vida, es
morir a la carne (a los vanos deseos de este mundo) y vivir en el espíritu
buscando el deseo de Dios para nuestra vida y la de quienes nos rodean.
“El espíritu es
el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado
son espíritu y son vida.”
Juan 6: 63(RVR 1960)
Todo aquel que cree en Jesucristo tiene al Espíritu Santo
morando en su vida y, por lo tanto, vida eterna. Esta vida eterna es verdadera
libertad.
“Pero ahora
estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos
sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el
régimen viejo de la letra.”
Romanos 7: 6 (RVR 1960)
Hay gente estudiosa de la Palabra de Dios, rabinos o
maestros de la escritura, lectores apasionados de la Biblia, pero que no tienen
entendimiento, porque su mente esta enceguecida.
“Pero la mente de
ellos se endureció y, hasta el día de hoy, cada vez que se lee el antiguo
pacto, el mismo velo les cubre la mente para que no puedan entender la verdad.
Este velo puede quitarse solamente al creer en Cristo. Efectivamente,
incluso hoy en día, cuando leen los escritos de Moisés, tienen el corazón
cubierto con ese velo y no comprenden. En cambio, cuando alguien se vuelve
al Señor, el velo es quitado. Pues el Señor es el Espíritu, y donde está
el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2 Corintios 3: 14-17(NTV)
Sin el Espíritu Santo es imposible entender la Biblia, es
imposible vivir en el espíritu. Para que tu espíritu sea vivificado es
necesario que creas en Jesucristo a fin de que nazcas de nuevo. Y, como
Jesucristo le dijo a Nicodemo (maestro de la ley), debes entender, si aún no lo
has hecho:
“En verdad, en
verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.” Juan 3: 3 (LBLA)
Por voluntad de Dios es que el hombre puede nacer de nuevo
por lo tanto, si aún nos has nacido de nuevo, preséntate ante Dios por su
misericordia y no por tus bondades reconociendo a Jesucristo como tu único
Señor y Salvador, creyendo que solo en Él puedes tener vida.
“El
Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” Romanos 8: 16 (RVR 1960)
¿Cómo saber que hemos nacido de nuevo? El Espíritu Santo
nos da seguridad de que somos hijos de Dios.
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