EL PECADO QUE NO SE PERDONARÁ

 “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.”

Mateo 12: 31 (RVR 1960)

El pecado imperdonable no es un pecado por ignorancia porque Jesucristo intercedió por todos los que pecaron por ignorancia mientras estaba en la cruz:

“Y Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” Lucas 23: 34 (RVR 1960)

Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, siendo apedreado por los judíos intercedió a Dios por ellos, puesto de rodillas, clamando a gran voz:

“…Señor, no les tomes en cuenta este pecado” Hechos 7: 60 (RVR 1960)

El pecado imperdonable no es simplemente la infracción de alguna ley específica porque por la ley todos pecamos, es decir, nadie puede justificarse por las obras de la ley.  El pecado imperdonable no es cometido por ninguno que haya nacido de nuevo porque es un pecado que se castiga en el infierno.

Todos los que están en el infierno cometieron el pecado imperdonable porque de lo contrario no estarían en este lugar de tormento.

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”

Hebreos 10: 26-31 (RVR 1960)

El pecado imperdonable es el que no perdona Dios. Dios es muy claro en su Palabra enseñándonos que perdona todos los pecados de quienes se arrepienten creyendo en la Obra de gracia de Jesucristo. El pecado imperdonable es no arrepentirse delante de Dios, no humillarse delante de Dios, no creer en la Obra de la Trinidad (el verdadero evangelio). El pecado imperdonable es perseverar voluntariamente en el pecado, aun después de haber recibido el verdadero conocimiento. El pecado imperdonable es rebelarse directamente contra Dios, burlándose de la obra del Salvador.

Satanás cometió el pecado imperdonable rebelándose contra aquel que lo había creado, condenándose a sí mismo. Aquellos que cometen el pecado imperdonable no tienen ningún interés en ser perdonados por Dios porque su corazón está entregado totalmente en el infierno. Estos individuos serán juzgados por Dios.

¿Debemos orar por los que cometieron el pecado imperdonable? No. No debemos orar para que satanás se arrepienta, no debemos orar por aquellos que habiendo recibido el conocimiento de la verdad se rebelaron directamente contra Dios, ni debemos orar por los que ya murieron, porque esto es desagradable ante Dios.

“Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.”

1 Juan 5: 16 (RVR 1960)

Si, debemos orar por la salvación de todos los hombres, pero de los que están vivos, porque los que han muerto ya no pueden arrepentirse.

“Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres”

1 Timoteo 2: 1 (RVR 1960)

Las doctrinas y enseñanzas que abundan en nuestros días son, en gran manera, falsas. Muchos usan la Palabra de Verdad, la Biblia, a su antojo, interpretándola como piensan que es, ya que el Espíritu de Dios no dirige sus vidas, lo que les imposibilita entender su verdadero significado. Uno de los puntos claros que debemos tener en nuestra vida es que Dios es nuestro Creador, no nuestra creación, ni es la creación, es decir que es superior a nosotros, en todo, por eso es que solo a Dios debemos humillarnos. Y tengamos claro que Dios creó en el principio a un hombre y luego a una mujer, como nos enseña la Palabra, por lo tanto no debemos cavilar en que había hombres antes de Adán y Eva, o que no eran hombres sino monos, ni nada semejante a estas absurdeces. Si tienes problema con el libro de Génesis de seguro que lo tendrás con toda la Biblia, y eres un mentiroso si dices que crees en Jesucristo.

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