“EL APÓSTOL DE LA INDEPENDENCIA DE CUBA”
José Martí fue un español, que destinó su vida a América, principalmente a Latinoamérica. Martí se refería a Latinoamérica como “nuestroamericana”. De este personaje cabe destacar una frase que hizo suya, tomada de Ralph Waldo Emerson: “cuando se ha vivido bien, la muerte es una victoria”, pero debemos saber que nadie muere perfecto porque nadie vive perfecto, mas la forma de morir refleja tu forma de vivir. Los mártires que murieron por predicar del evangelio reflejan una vida entregada a Cristo y es visible la luz de estos hombres y mujeres (aunque ni conozcamos sus nombres) aun después de su muerte pues su luz aun brilla, como las estrellas que estando muertas pueden verse como si estuvieran vivas. Qué bueno es morir sabiendo a donde ir después, pero si aún no sabes a donde iras después de morir te invito a que dejes de ser un hombre moral que cree que puede hacer todo solo, sin Cristo en su corazón. Te invito a que dejes de pensar que podrás solo, más bien reconoce que solo lo puedes en Cristo y todo lo puedes en Cristo. Ser bueno no te hará salvo, pero ser hijo de Dios si lo hará, mas solo podrás ser hijo de Dios creyendo en Cristo Jesús. Si le crees a Dios entonces Dios ya no te vera a ti sino a Jesús en ti; serás una nueva criatura si decides realmente entregar toda tu vida a Cristo. Solo podrás vivir bien y en camino de perfección cuando realmente hayas completado el gozo de Dios en ti, permite a Dios que reine en tu vida y hallaras el gozo en Dios.
Martí, escribió en muchos periódicos de Colombia y
Venezuela sobre la dignidad humana. Le impactó ver a Cuba como uno de los pocos
países que aun practicaba la esclavitud, y con dolor en su corazón juró con su
vida lavar el crimen e injusticia cometida en Cuba. Un hombre ético, pero que
le faltaba reconocer a Cristo en su vida y, ególatra, gracias a elogios que
recibía constantemente. Un hombre que distraía sus vacíos con los afanes de
este mundo. Conocido por muchos como “maestro” o “apóstol” pero que aún no
había nacido de nuevo.
Ten por seguro que la moralidad no puede salvar a ningún
hombre. Teresa de Calcuta pudo haber hecho muchas cosas buenas, pero si no
conoció a Jesucristo de seguro que conocerá a Judas en el infierno. Si no
conociste a Jesucristo en vida, no lo conocerás después de muerto, aunque hayas
hecho las mejores obras.
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