DECIRLO ES FÁCIL
Jóvenes, adultos y aun niños, tienen su vida llena de hipocresía a causa del pecado, porque dicen lo que no hacen y en oculto hacen lo que no dicen, a fin de mantener un perfil limpio ante el mundo cuando la realidad de sus vidas es solo amargura.
Predicar
es fácil pero aplicar la predicación, para muchos, es otra cosa, porque como
dicen ellos mismos: “entre dicho y hecho
hay gran estrecho”. Es en verdad irrespeto aun para ellos vivir de esa
manera y si no creen en verdad la Palabra que da testimonio acerca de
Jesucristo entonces morirán condenados en el peor lugar del mundo por toda la
eternidad, sin posibilidad alguna de reivindicación, purgatorio o cualquier
otra cosa que no existe.
“No todo el que me dice:
Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad
de mi Padre que está en los cielos.”
Mateo 7: 21 (RVR 1960)
No
solo es decirlo sino en verdad creer que Jesucristo es el Señor. ¿Cuál es el
fundamento de tu vida? ¿Estas sumergido en el engaño del placer, de la codicia,
o en verdad tu vida está fundamentada en la Palabra de Verdad?
La
persona que ha muerto al pecado por la victoria de Jesucristo vivirá por la
resurrección de Jesucristo para siempre y, en este mundo, tendrá que pasar por
diversas pruebas a fin de ser perfeccionado. No nos cansemos de anunciar las
virtudes de Jesucristo y, no solo anunciemos con palabras el evangelio de
Jesucristo, sino que los hechos sean el perfecto complemento de lo que decimos.
“Hermanos míos,
considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas
pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y
la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e
íntegros, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta
sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente
sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien
duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el
viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del
Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.”
Santiago 1:2-8 (RVR 1960)
Una
vida integra depende de un conocimiento verdadero de Dios porque el que en
verdad cree en la Palabra de Dios hará la voluntad de Dios.
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