¿CUÁL ES SU PRIORIDAD?

La prueba de su amor a Dios es su prioridad. Si la prioridad de su vida no es Dios, entonces no ama a Dios. La prueba de que Dios es su prioridad es la obediencia, porque el requisito del amor es obediencia.

Pedro le respondió pretenciosamente a Jesucristo antes de negarlo tres veces, diciendo: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré”.  Jesucristo, como es Dios conocedor de todo lo que sucederá, le dijo: “De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.”, pero Pedro respondió arbitrariamente, con mucho orgullo en su corazón, diciendo: “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.” (Lea mateo 26: 30-35).

La pretensión y el orgullo son dos factores que en vez de acercarnos a Dios nos lleva a negarlo. No debemos considerarnos mejor que los otros, ni centrarnos en nuestras capacidades, porque esto es humanismo, y es bien sabido por la historia que el resultado del humanismo siempre es desastroso.

Luego de que Pedro negara a Jesucristo tres veces, Jesucristo murió en la cruz haciéndose pecado sin cometer pecado, fue sepultado, y al tercer día resucitó.

El número tres es el más repetitivo en los evangelios, tres veces negó Pedro a Jesucristo, al tercer día Jesucristo resucitó, y tres veces le hizo Jesucristo la siguiente pregunta a Pedro:

“Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?”

Por cada vez que Pedro negó a Jesucristo, Jesucristo le preguntó a Pedro: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?”

Simón era el nombre que tenía Pedro antes de conocer a Jesucristo, y Jesucristo le llamó por este nombre porque en verdad Pedro se había comportado como si no lo hubiera conocido. Pedro no pudo decir que lo amaba, con el amor incondicional que el Señor le preguntó, sino solo respondió diciendo “sí, Señor, me caes bien…”.

Bueno, si en verdad amas a Dios, entonces obedécelo y síguelo. Aun en medio de las duras pruebas no lo niegues sino glorifícalo, hónralo con tu vida, agradécele por cualquiera que sea tu situación, recordando que:

“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” 1 Juan 4: 19 (RVR 1960)

Gracias a la misericordia de Dios nacimos de nuevo para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo.

“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” 1 Pedro 1: 6-9 (RVR1960)

Las pruebas son necesarias porque nos afirman en la integridad, en la paciencia, y en el amor no fingido, por lo tanto siéntete privilegiado, muy dichoso, al enfrentarlas.

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